Chile consolida su presencia científica en las zonas más remotas del Continente Blanco. Un equipo del Instituto Antártico Chileno (INACh) cumplió con éxito uno de los objetivos más ambiciosos de la XLII Expedición Científica Antártica (ECA 62): la instalación de un sensor de cambio climático en la base del Monte Vinson, el macizo que se alza a 4.850 metros sobre el nivel del mar.
La operación no estuvo exenta de dificultades. Bastián Oyarce, profesional del INACh que lideró la instalación, relató que tras horas de exploración debieron descartar los puntos planificados originalmente mediante mapas y fotografías, debiendo aplicar un "plan B" para encontrar un sitio que cumpliera con las condiciones técnicas necesarias. Sin embargo, el logro es histórico: ahora existe información meteorológica y climática de forma permanente en un área donde antes no había registros.
La red de sensores chilena seguirá expandiéndose durante las próximas semanas mediante dos importantes misiones marítimas, destacando el rol logístico de las Fuerzas Armadas y la cooperación internacional:
Buque Betanzos: Un equipo se embarcará en esta nave para operar en áreas estratégicas de la Península Antártica, realizando mantenimiento e instalando nuevas estaciones.
Misión con Colombia (Buque Simón Bolívar): En un gesto de colaboración científica regional, investigadores chilenos se unirán a la expedición de Colombia a bordo del moderno buque Simón Bolívar.
Estas expediciones buscan ampliar la cobertura de la red de sensores, permitiendo recolectar datos críticos para entender cómo el calentamiento global está afectando la criósfera antártica y, por consecuencia, el clima global.