Punta Arenas da un paso decisivo en su planificación territorial. El municipio presentó el Plan de Gestión Integral de Humedales Urbanos (PGI) 2026-2036, una hoja de ruta técnica y social que busca integrar formalmente a estos ecosistemas en el desarrollo de la ciudad.
Liderado por la ingeniera forestal Sofía Blanco, el documento es el resultado de un trabajo colaborativo entre la Seremi de Medio Ambiente, la Universidad de Magallanes (UMAG) y la Agrupación Ecológica Patagónica, situando a la capital regional como referente en la protección de infraestructura ecológica.
El plan se sustenta en un crudo diagnóstico realizado mediante consultas ciudadanas en 2024, donde los vecinos identificaron los peligros más urgentes para estos espacios:
Residuos (56%): La basura y escombros son la principal preocupación ciudadana.
Presión Inmobiliaria: El avance de edificaciones que amenazan con rellenar o intervenir los bordes de los humedales.
Fragmentación Vial: Obras que cortan la conectividad biológica de los ecosistemas.
Fauna Doméstica: La presencia de perros sin control que impactan gravemente en la nidificación de aves nativas.
Crisis Climática: Periodos de sequía prolongada que ponen en riesgo la seguridad hídrica de las lagunas.
Para el periodo inicial de ejecución, el PGI establece metas concretas para fortalecer la gobernanza y la fiscalización:
Comité de Humedales: Creación de una instancia que reúna al sector público, academia, privados y sociedad civil.
Nueva Ordenanza Comunal: Marco normativo específico que sancione prácticas incompatibles y regule el uso de los espacios.
Monitoreo Científico: Implementación de un sistema permanente de toma de datos sobre biodiversidad y niveles de agua.
Educación y Ecoturismo: Promover actividades de recreación responsable y salud mental, restringiendo el tránsito de mascotas sin correa.
La administración municipal proyecta el lanzamiento oficial de este instrumento para el próximo 2 de febrero, coincidiendo con el Día Internacional de los Humedales. El objetivo es que la comunidad empiece a ver estos espacios no solo como "sitios eriazos con agua", sino como piezas clave para reducir riesgos de desastres y asegurar el bienestar de Punta Arenas frente al cambio climático.