El abigeato en Magallanes ha evolucionado de un delito de subsistencia a un negocio estructurado y sofisticado. Gerardo Otzen, presidente de la Asociación de Ganaderos de Magallanes (ASOGAMA), advierte que la actividad hoy se enfrenta a la infiltración del crimen dentro de sus propias filas, afectando el patrimonio que custodia más del 50% del stock ovino nacional.
Una de las denuncias más alarmantes del gremio es cómo se utiliza la estructura legal para validar el ganado de origen ilícito, especialmente en sectores como Tierra del Fuego:
Compra Directa: Algunos ganaderos compran animales robados a trabajadores rurales a precios ínfimos.
Integración: Los animales se mezclan con el "piño" (rebaño) legal de la estancia receptora.
Validación por Cría: Al parir estas ovejas, los corderos resultantes se inscriben legalmente como propiedad del receptor, "limpiando" así el rastro del robo original.
Ubicado en la entrada norte de Punta Arenas, el control de Kon Aiken es considerado vital por ASOGAMA para frenar el traslado de animales hacia mataderos o parcelas de faenamiento clandestino. Sin embargo, el gremio acusa una expectativa incumplida:
Sin Funcionamiento: Pese a contar con infraestructura nueva, los ganaderos reportan que el punto de control a menudo carece de dotación de Carabineros.
Falta de Personal: El compromiso de fiscalizar el 100% de los camiones con ganado no se ha materializado por presunta falta de disponibilidad policial.
El daño trasciende lo económico, convirtiéndose en un problema de seguridad sanitaria para la población.