El recinto, ubicado a pocos kilómetros de la capital estatal, Providence, se transformó en una escena de caos y angustia. La jefa de policía, Tina Goncalves, confirmó que las víctimas fatales son adultos, mientras que los equipos especializados continúan recolectando evidencia y testimonios para esclarecer la dinámica de los disparos en este tranquilo sector del noreste de EE. UU.
Aunque la investigación está en sus primeras etapas, las líneas de indagación apuntan a un conflicto personal más que a un ataque aleatorio:
Ataque Dirigido: La policía sostiene que el agresor tenía objetivos específicos dentro del recinto.
Vínculo Familiar: Se evalúa una disputa interna entre parientes como el detonante de la balacera.
El Atacante: El presunto autor de los disparos se encuentra entre los fallecidos, aunque no se ha precisado si fue abatido por terceros o si se quitó la vida.
Testigos presenciales describieron escenas desgarradoras tras las detonaciones. Al momento del ataque, el recinto estaba lleno de padres y jugadores menores de edad.
Evacuación: Jóvenes aún vestidos con sus equipos de protección y patines fueron retirados del hielo bajo custodia policial.
Operativo: Helicópteros y unidades tácticas acordonaron Pawtucket —ciudad conocida por ser la sede de Hasbro— mientras los sobrevivientes eran subidos a autobuses de emergencia.
Apoyo Psicológico: Equipos de intervención en crisis fueron desplegados en el lugar para asistir a las familias que presenciaron el tiroteo.
Este nuevo episodio de violencia armada en un recinto deportivo reaviva el debate en Estados Unidos sobre la seguridad en eventos masivos y el acceso a armas de fuego. Pawtucket, una ciudad de 80.000 habitantes, se suma ahora a la lista de localidades marcadas por tragedias en espacios que deberían ser seguros para la juventud.