Para Monseñor Blanco, la Cuaresma 2026 es una invitación a trascender la "postal turística" de Magallanes para conectar con las necesidades humanas de sus habitantes. En un contexto marcado por la belleza natural de la región, el Pastor destacó que el verdadero desafío cristiano es oír el clamor de los más frágiles y de la creación, fortaleciendo la solidaridad a través de la Campaña de Cuaresma de Fraternidad, que este año está dedicada especialmente al apoyo de los adultos mayores en la zona austral.
Basándose en las directrices de la Santa Sede y la realidad local, el Obispo delineó los caminos de transformación para este año:
Escuchar: Ir más allá del ruido cotidiano para atender el alma de la gente y los gritos de injusticia en la sociedad regional.
Ayunar: Entendido no solo como una privación de alimento, sino como una búsqueda de lo esencial (justicia, paz y fraternidad) frente al consumismo material.
Juntos: Un recordatorio de la identidad magallánica, donde el clima y la historia han enseñado que la comunidad es la única forma de superar las adversidades.
El mensaje para esta Cuaresma, titulado “Escuchar y ayunar. La Cuaresma como tiempo de conversión”, propone "desarmar el lenguaje". El Sumo Pontífice —sucesor de Francisco tras el cónclave de mayo de 2025— invita a los cristianos a abstenerse de palabras hirientes y juicios inmediatos, cultivando en su lugar la amabilidad y la paz en todos los ámbitos, desde la familia hasta las redes sociales.