Vecinos de Villa Hornillas denunciaron una grave emergencia sanitaria y de seguridad que afecta directamente la vida cotidiana del sector. La presidenta de la comunidad, Karen Tapia , encabezó un llamado urgente a las autoridades para intervenir.
El terreno colindante a la población, ocupado de manera irregular, se ha convertido en un vertedero: camiones descargan basura, escombros y animales muertos, generando plagas y un foco de insalubridad. A esto se suma la inseguridad: tráfico de drogas, prostitución y hechos de violencia en el parque, donde incluso se han visto armas de fuego y vehículos abandonados. “Ya no se puede vivir así. El límite se superó hace rato”, expresó Tapia Rodríguez.
El suministro de agua potable llega sucio y obliga a las familias a comprar agua embotellada, aumentando sus gastos. Además, la falta de iluminación, el cierre del policlínico y del jardín infantil, y las dificultades de transporte han profundizado la sensación de abandono.
La comunidad exige el cierre definitivo del terreno y la presencia inmediata del alcalde y autoridades en una reunión. “Necesitamos soluciones reales. No podemos seguir expuestos a aguas servidas, plagas, delincuencia y abandono”, enfatizó la dirigente.