Lo que fuera una de sus banderas durante la carrera presidencial comienza a tomar forma. Este domingo, Presidencia confirmó que el Presidente José Antonio Kast cumplirá con su compromiso de reducir sus ingresos mensuales, utilizando la modalidad de donación a terceros para concretar el ajuste.
La medida surge luego de que se descartara la vía legislativa para modificar la dieta presidencial. Según se analizó en el comité político, una reforma legal habría requerido cambios constitucionales que afectarían permanentemente el cargo, limitando el margen de acción de futuros mandatarios. Por ello, Kast ha decidido ejecutar la baja de manera personal a partir de su primera liquidación de sueldo como Jefe de Estado.
Aunque la intención ha sido celebrada en el oficialismo como un acto de consecuencia, desde la academia y organismos civiles el análisis es más matizado:
Francisco Leturia (ex Pdte. del Consejo para la Transparencia): Calificó la idea como una "bonita señal" que no tiene precedentes en la historia reciente, pero aclaró que, al ser una donación personal, el dinero sigue saliendo del presupuesto público, por lo que no hay un efecto real en el gasto fiscal.
Roberto Munita (UNAB): Enfatizó que para que esta señal de austeridad tenga sustento y genere un impacto real en la percepción ciudadana, debe venir acompañada de otros requisitos y transparencia total sobre el destino de los fondos.
Aún resta por definir el porcentaje exacto que el mandatario cederá y, lo más importante, qué institución benéfica recibirá los aportes. Se espera que una vez que se procese su primer pago administrativo, el Presidente realice un anuncio oficial detallando el mecanismo y la organización favorecida, buscando que el gesto se convierta en el sello de su política de "ahorro estatal".