El polémico proyecto de cable de fibra óptica transpacífico con capitales chinos, que ha marcado uno de los flancos políticos más complejos para la administración de Gabriel Boric, ha entrado en una fase crítica de revisión técnica. Según confirmó la Subsecretaría de Telecomunicaciones (Subtel), la iniciativa se encuentra actualmente bajo un exhaustivo “análisis de seguridad nacional” liderado por el Ministerio de Defensa.
La decisión de mantener bajo reserva los detalles técnicos del trazado obedece, según el organismo, a la existencia de antecedentes que podrían revelar vulnerabilidades estratégicas del país. El Ministerio de Transportes ya activó los protocolos de la Ley General de Telecomunicaciones, solicitando al Comité de Telecomunicaciones de las Fuerzas Armadas un informe detallado sobre las concesiones y permisos involucrados.
El proceso ya cuenta con un primer informe técnico evacuado por el Estado Mayor Conjunto (EMCO), el cual se encuentra en manos del ministro Fernando Barros para su complementación y pronunciamiento definitivo. El análisis no es menor: Defensa evalúa específicamente los “trazados específicos” del cable y los “protocolos de ciberseguridad” vinculados a su operación futura.
La directora de la Subtel, Romina Garrido, enfatizó que el carácter reservado de esta evaluación es una "condición esencial para el resguardo de la soberanía". La preocupación radica en que este tipo de infraestructura estratégica podría ser susceptible de espionaje o sabotaje, factores que han generado tensiones no solo a nivel interno, sino también con aliados estratégicos de Chile en el ámbito internacional.
La vigencia de este proceso reglado constituye, para las autoridades, la evidencia fehaciente de que el proyecto no ha sido aprobado a la ligera. El escrutinio busca asegurar que la conexión digital con el gigante asiático no comprometa la integridad de la infraestructura estratégica nacional, en un contexto global donde el control de los datos se ha convertido en una pieza clave de la defensa moderna.