La tranquilidad de las comunidades educativas en Punta Arenas se vio severamente alterada este lunes tras registrarse un total de 10 denuncias simultáneas por amenazas de tiroteos. El fenómeno, que durante la semana pasada afectó a liceos públicos, se ramificó ayer hacia una amplia lista de establecimientos municipales, subvencionados y particulares de la ciudad.
Ante la gravedad de los hechos, Carabineros de Chile recibió las constancias de recintos como el Liceo Politécnico Raúl Silva Henríquez, el Instituto Don Bosco, la Escuela La Milagrosa, el Insuco, la Escuela 18 de Septiembre, el Liceo María Auxiliadora, el Colegio Adventista, el Instituto Sagrada Familia, y los liceos Sara Braun y Pedro Pablo Lemaitre.
El Instituto Don Bosco lideró la respuesta institucional al informar que ya lograron identificar a los responsables de las amenazas al interior de su comunidad. El establecimiento fue enfático en que estos actos tienen carácter delictual y anunció la aplicación estricta de la ley de Aula Segura, lo que derivará en la cancelación inmediata de la matrícula de los estudiantes involucrados.
Por su parte, el Servicio Local de Educación Pública (SLEP) Magallanes reafirmó que estas conductas constituyen delitos graves que dañan profundamente la convivencia. Los protocolos ya fueron activados y se encuentran en manos del Ministerio Público para determinar las responsabilidades legales correspondientes.
Pese a la incertidumbre de las familias, las autoridades —siguiendo los lineamientos del Ministerio de Educación— determinaron no suspender las actividades académicas. La estrategia para garantizar la seguridad contempla:
Patrullajes preventivos constantes de Carabineros en los alrededores de los liceos.
Presencia policial fija en los accesos de los establecimientos con mayor riesgo.
Coordinación directa entre los equipos directivos y la policía uniformada.
Las autoridades regionales hicieron un llamado urgente a los padres y apoderados a dialogar con los estudiantes sobre las consecuencias penales de estas "bromas" o amenazas, las cuales, además de generar pánico, pueden marcar antecedentes criminales en jóvenes y adolescentes.
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