Este martes, el clima en las afueras de los tribunales de San Isidro, Argentina, rememoró las jornadas más álgidas de 2020. Vallas, operativos policiales y una marea de cámaras recibieron el inicio de un nuevo juicio oral para determinar las responsabilidades penales tras la muerte de Diego Armando Maradona, ocurrida el 25 de noviembre de ese año.
El proceso debió ser reiniciado completamente tras un escándalo judicial sin precedentes: la anulación de todo lo actuado en 2025 debido a que la jueza Julieta Makintach filmaba de manera clandestina una serie documental titulada "Justicia Divina" dentro de la sala. Tras su destitución, el expediente vuelve a fojas cero, dejando sin validez 20 audiencias y 44 testimonios previos.
El Tribunal Oral en lo Criminal N°7, conformado por los magistrados Alberto Gaig, Alberto Ortolani y Pablo Rolón, será el encargado de dirigir las audiencias los días martes y jueves. En la sala se reencontrarán los hijos del "Diez" —Dalma, Gianinna, Jana y Dieguito— con los siete imputados que enfrentan penas de hasta 25 años de cárcel.
Entre los principales acusados figuran:
Leopoldo Luque (Neurocirujano): Señalado por la fiscalía como el responsable directo de una internación domiciliaria deficiente. Su defensa sostiene que él no era el médico tratante a cargo de la logística en la casa de Tigre.
Agustina Cosachov (Psiquiatra): Acusada de administrar medicación contraindicada y de no realizar maniobras de reanimación. Su abogado, Vadim Mischanchuk, argumenta que no hay nexo científico entre su actuar y el evento cardíaco del ídolo.
Otros profesionales: El psicólogo Carlos Díaz y los enfermeros/coordinadores Ricardo Almirón, Nancy Forlini, Mariano Perroni y Pedro Di Spagna.
A diferencia del proceso anulado, este nuevo juicio busca ser más eficiente. La lista de testigos se redujo de más de 200 a 92 declarantes, con el fin de evitar las dilaciones que marcaron el intento anterior. "Esperamos un desarrollo más ordenado, considerando la experiencia previa", señaló Gustavo Pascual, abogado de Jana Maradona.
Pese al recorte de testigos, la carga emocional sigue intacta. "Los familiares no han podido hacer el duelo", lamentó Mischanchuk en diálogo con BioBioChile. Mientras la defensa cuestiona la teoría de que ocho personas que no se conocían entre sí armaran un "plan doloso" para matar a Maradona, la familia y la fiscalía mantienen el objetivo firme: demostrar el abandono y la negligencia profesional que derivaron en el fatal desenlace.