Cerca de las 4:30 horas, el Grupo 10 de la Fuerza Aérea fue el escenario de un despliegue de alta intensidad. Bajo la custodia de la Policía de Investigaciones (PDI), 40 ciudadanos extranjeros fueron embarcados con destino a sus países de origen. La operación no solo buscó dar cumplimiento a órdenes pendientes, sino también enviar una señal de cumplimiento programático respecto al control fronterizo.
Haití: El retorno tras dos años
Uno de los puntos más relevantes de este operativo es el destino de los expulsados. Además de ciudadanos colombianos y dominicanos, el vuelo incluyó traslados hacia Haití, un proceso que se encontraba paralizado desde hace dos años debido a la compleja crisis logística y diplomática que atraviesa la nación caribeña. El éxito de este traslado sugiere una reactivación de los canales consulares por parte de la actual administración.
Seguridad y despliegue
El Boeing 737 de la FACh trasladó a un total de 80 personas, considerando que cada deportado fue custodiado de forma individual por un efectivo de la PDI. El Ejecutivo ha optado por mantener el calendario de estos vuelos bajo estricta reserva para evitar recursos judiciales de último minuto o incidentes de seguridad, confirmando que se utilizarán tanto vías aéreas como buses para traslados terrestres.
El balance de las salidas voluntarias
En paralelo a las expulsiones forzosas, el Gobierno informó cifras inéditas: más de 1.400 migrantes irregulares han abandonado Chile de forma "voluntaria" desde el cambio de mando. Mientras tanto, el nudo crítico sigue siendo Venezuela, donde las autoridades reconocen dificultades diplomáticas para concretar retornos, aunque aseguran que las conversaciones con Caracas están vigentes para destrabar los procesos de expulsión masiva.