El
Juzgado de Garantía de Punta Arenas decretó la medida cautelar de
prisión preventiva para un sujeto formalizado por el delito de abuso
sexual reiterado en contra de su propia hija, una menor que tenía tres
años de edad al momento de iniciarse los hechos.
El tribunal fijó un plazo de 60 días para el cierre de la investigación, ordenando proteger la identidad de la víctima.
Un amplio historial de evasión judicial
La
captura del imputado, concretada por personal de Carabineros, puso fin a
una extensa búsqueda debido a su conducta contumaz de ocultamiento. El
individuo presentaba cinco órdenes de arresto pendientes por diversos
delitos en distintas jurisdicciones del país.
Al respecto, el fiscal Oliver Rammsy detalló la complejidad para dar con su paradero y el nutrido prontuario que arrastraba el agresor: "Un ciudadano difícil de ubicar que, tras cinco órdenes de detención, lograron dar con él". El persecutor penal añadió que el sujeto registraba procesos por "hechos que van desde un delito de connotación sexual hasta el no pago de multas, pasando por un hurto".
Antecedentes del caso y medidas de resguardo
La
causa penal se originó formalmente tras la develación de la menor ante
profesionales de un programa de protección de la infancia en la comuna
de Puerto Montt. Tras los peritajes psicológicos e institucionales
correspondientes, se acreditaron severos indicadores de daño emocional y
conductas asociadas al trauma, lo que sustentó la gravedad de las
imputaciones.
Debido al inminente riesgo de fuga, el incumplimiento previo de penas sustitutivas —como la libertad vigilada intensiva— y por representar un peligro para la seguridad de la sociedad, el tribunal ordenó el ingreso inmediato del imputado a un centro penitenciario, donde arriesga penas de crimen de cumplimiento efectivo.