La pasión por las raíces tradicionales, el despliegue escénico y el orgullo de portar la identidad de la Patagonia se trasladaron con fuerza desde el extremo austral hasta el corazón de la zona centro-sur del país. Los jóvenes bailarines Maite Vera y Bastián Fuentealba, ambos de 14 años de edad, ya se encuentran en la localidad de Ránquil, en la Región del Ñuble, listos para disputar el hito más importante de sus incipientes carreras artísticas: el Campeonato Nacional Juvenil de Cueca, evento reportado desde los ensayos generales en este miércoles 24 de junio de 2026.
La carismática pareja obtuvo el pase directo para portar la bandera de la Región de Magallanes tras coronarse de forma unánime como los flamantes campeones regionales de la disciplina. A partir de esta semana, los adolescentes enfrentan intensas jornadas de competencia, nervios, galas oficiales y camaradería en un certamen que reúne a los mejores exponentes sub-15 de cada rincón de Chile y que se extenderá hasta el próximo domingo 28 de junio, día clave en que el jurado nacional elegirá a los nuevos soberanos de la danza nacional.
Los jóvenes embajadores de la cueca magallánica compatibilizan su amor por el folclor con sus exigencias académicas en emblemáticos planteles públicos de la comuna de Punta Arenas:
Maite Vera: Estudiante regular de primer año medio del Liceo Bicentenario Juan Bautista Contardi.
Bastián Fuentealba: Alumno de primer año medio del Liceo Luis Alberto Barrera.
Ahora, sobre el tablado del Ñuble, ambos sienten la responsabilidad de plasmar el estilo propio de la cueca austral, caracterizado por su prestancia y fuerza, demostrando el semillero de talentos que florece en las tierras magallánicas.
Detrás de la técnica, los impecables zapateos, el coqueteo del pañuelo y el despliegue escénico de Maite y Bastián, existe una historia de profundo esfuerzo colectivo y resiliencia comunitaria. Trasladarse desde la provincia de Magallanes hasta la Región del Ñuble representa un costo económico restrictivo para las familias de clase media, debido al valor de los pasajes aéreos y la indumentaria especializada de alta costura que exige el torneo.
El Empuje de la Comunidad: Ante la ausencia de financiamiento o subsidios estatales totales para costear la travesía, los padres y familiares de ambos jóvenes se transformaron en un motor incombustible. La red de apoyo organizó rifas, ventas de comida y, como hito cúspide, una multitudinaria once folclórica en Punta Arenas. En este evento solidario, diversos conjuntos artísticos de la zona se presentaron de forma completamente gratuita, logrando congregar a cientos de vecinos que aportaron los fondos definitivos para pagar la estadía, los traslados internos y los trajes típicos de la competencia.
Con las maletas cargadas de ilusiones y el respaldo de toda una comunidad que no se dejó vencer por la geografía ni el aislamiento, los jóvenes de 14 años ya se plantan con propiedad en el Ñuble, demostrando que la pasión por las tradiciones nacionales no conoce de fronteras ni de distancias.