Un complejo escenario de enfriamiento productivo que sintoniza con las dificultades macroeconómicas que atraviesa el país quedó en evidencia tras la entrega de los indicadores oficiales de crecimiento. De acuerdo con el informe de Cuentas Nacionales Regionales publicado por el Banco Central, el Producto Interno Bruto (PIB) de la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena registró una caída de 1,3% durante el primer trimestre de 2026, hito estadístico que confirma el ingreso de la economía austral a terreno negativo.
El retroceso magallánico se alinea temporalmente con la contracción de 0,5% anotada a nivel nacional. Con este resultado, el extremo sur se posiciona dentro del grupo de las diez regiones de Chile que exhibieron números rojos en sus balances sectoriales durante los primeros tres meses del año.
Al analizar el comportamiento de la matriz productiva local, el gráfico técnico del organismo emisor revela que la pérdida de dinamismo no fue transversal, sino que estuvo fuertemente concentrada en dos áreas específicas:
Manufactura y Bienes: La principal incidencia negativa provino de la industria manufacturera y de la categoría denominada “resto de bienes” (sector que agrupa y promedia el rendimiento de la energía, el desarrollo inmobiliario y la construcción). Ambas ramas arrastraron el indicador global hacia abajo debido a la paralización de proyectos públicos y privados.
Efecto Amortiguador: Por contraparte, el desplome fue contenido por el desempeño positivo del sector servicios. Las actividades vinculadas al comercio minorista, el transporte marítimo y terrestre, el alojamiento, la gastronomía y el turismo receptivo mostraron una alta resiliencia, consolidando su peso específico dentro del PIB de Magallanes.
Un dato particular de la economía regional es que, a diferencia del norte grande, la minería prácticamente no tuvo incidencia en el resultado trimestral, demostrando que las fluctuaciones de la Patagonia responden netamente a factores de manufactura interna y flujos logísticos.
El comportamiento de Magallanes exhibe matices importantes al compararse con el resto del mapa nacional. Si bien la contracción de 1,3% preocupa a los gremios locales, el golpe fue sustancialmente menor al sufrido por regiones como O’Higgins (-6,6%), Antofagasta (-5,3%) o Biobío (-5,2%).
En el plano de la zona sur-austral, el comportamiento fue dispar: la Región de Aysén anotó una caída más severa de 2,6%, mientras que Los Lagos logró esquivar los números rojos expandiéndose un 1,2%, impulsada por los retornos de la industria salmonera. En el extremo opuesto de Chile, Atacama dio la gran sorpresa económica al crecer un 10,5% gracias a los altos volúmenes de extracción de oro y plata.
A nivel país, el Banco Central detalló que la contracción global se debió al mal rendimiento minero y silvoagropecuario, contraste evidente frente al consumo de los hogares que creció un 0,5%, empujado precisamente por el gasto de las familias en restaurantes, hoteles y actividades recreativas.