
A diferencia de las ocasiones anteriores, esta vez, la entidad encargada de las políticas medioambientales a nivel regional, incorporó una serie de consultas relacionadas con las respuestas a las preguntas que se le hicieron a la empresa en el texto anterior acerca de las medidas de restauración y compensación que la Isla Riesco aplicaría después de llevado a cabo el proyecto y que hizo llegar en una adenda a partir de la cual el organismo estatal solicita aclarar ahora algunos puntos relacionados con esta materia y por lo cuales la minera se debe pronunciar en un plazo de ocho días a partir de la emisión del informe.
Pese a ello, según la directora de la Conama Magallanes, Karina Bastidas, la evaluación ambiental iría en el camino correcto, pero “lo que restaría ver a esta altura son las medidas de mitigación y restauración presentadas por el titular. Eso es lo que está en discusión”, dijo.
Una de estas medidas es la que dice relación con una de las razones técnicas que dio la compañía en su adenda número 2 y que refiere a tapar sólo un 65% del rajo, es decir, de la superficie que perforarán para llegar al yacimiento y que propusieron tapar posterior a la etapa productiva como medida de mitigación y restauración de impacto medioambiental.
Para la entidad, esta propuesta sería insuficiente, por lo que exigió para la recuperación del área explotada el tapado total de la superficie del rajo una vez finalizada la fase de cierre de la mina, lo que significa rellenar las cavidades hechas con la roca estéril que se extrae al momento de la perforación y que se mantiene en los lugares de acopio o relaves que levantan durante el proceso, de acuerdo explicó Bastidas.
En definitiva, el tapado completo del rajo permitirá minimizar el efecto sobre el paisaje, el arrastre de sedimentos, aumentar la superficie recuperada de cubierta vegetal y disminuir la superficie perdida de suelo entre otras.