La tradicional calle Errázuriz

General
09/04/2011 a las 22:28
Muchos comerciantes se establecieron en el sector hace décadas y hoy se niegan a mudarse. No obstante, voces críticas denuncian que las autoridades han descuidado el entorno. Punta Arenas ha experimentado un notorio crecimiento en las últimas décadas, tanto de población como de tamaño. Por este motivo, numerosas cadenas comerciales nacionales han arribado a la región, sacando del mercado a los comerciantes más pequeños.
Sin embargo, algunos han logrado sobrevivir y continúan con sus negocios. Una gran cantidad de ellos se aglutinan en calle Errázuriz.
Esta arteria fue en el pasado, junto a calle Bories, uno de los principales núcleos comerciales de la ciudad: abarrotes, ropa, frutas, verduras, carne, juguetes, en fin. De todo se podía hallar en Errázuriz.
No obstante, a medida que llegaron negocios más grandes a Magallanes, locales como Farmacia El Indio, frutería Aguas Negras, la Casa del Plástico y Montecinos Neira desaparecieron. Otros, como Casa Cuevas, optaron por trasladarse a lugares más concurridos. Pero algunos permanecen en el sector.
La carne y el vidrio
Alicia Leiva es la encargada de local de la Carnicería Villa Olvido. Afirma que el negocio lleva cerca de 18 años en su actual ubicación de Errázuriz 424. “La gente que viene a comprar acá siempre es la misma, nos prefieren por la calidad de nuestra carnes y nuestros precios, por supuesto”, dice Leiva.
La encargada agrega que es notoria la disminución de gente que transita por la calle: “Antes uno veía muchas más personas, había más movimiento. Pero no han bajado tanto nuestras ventas, los clientes saben lo que van a encontrar acá”, manifiesta Leiva.
Una opinión similar tiene Juan Carlos Contreras, dueño de Vidrios J.C.: “Era una calle muy popular, había mucha gente. Uno podía encontrar de todo acá, desde ropa hasta artículos eléctricos”, afirma Contreras, agregando que trabaja en el lugar desde hace 26 años.
El comerciante opina que la gran cantidad de indigentes y personas en estado de ebriedad que circulan ahuyentan al público: “Piden dinero y molestan a la gente. Antes no se concentraban tanto los ‘borrachines’ por acá, creo que debe ser por la gran cantidad de bares que hay ahora”, reflexiona.
Ropa y relojes
La señora María es propietaria de Fachas, tienda que ofrece ropa americana y que es atendida por ella misma. En su local se puede encontrar una gran selección de prendas que vende desde los $ 600, en buen estado y de excelente calidad.
“Está harto cambiado el sector. Yo trabajo aquí desde hace 15 años y la verdad que es muy notoria la baja en la afluencia de personas. Había más gente y más locales, pero ahora se están yendo muchos de acá. Mire, al frente cerró Aguas Negras. Creo que mucho bar ha afectado al comercio por acá. Es una pena, porque este es un sector tradicional de la ciudad”, concluye la dueña.
Un punto de vista similar tiene Eliana Soto, quien tiene su relojería desde hace siete años en el sector. “Ha aumentado la cantidad de personas que circulan en estado de ebriedad. Yo creo que la culpa la tiene el alcalde. Regalan las patentes de alcoholes, mientras que a uno le ponen un millón de exigencias para el negocio”, explica la dueña de Relojería Villarroel.
Además, Soto agrega que los perros sin dueño y la crueldad de las personas también aportan para que la personas no continúen prefiriendo comprar en el sector: “Los perritos me dan lástima, a veces no tienen que comer, por lo que se autoconsumen (sic). Además, la maldad de algunos no tiene límite. Fíjese que a veces vienen y lanzan animalitos muertos. Es atroz la crueldad de la gente”, afirma.
Decenas de bares
Nelson Villena es dueño de El Dólar, negocio que vende artículos de belleza, de peluquería y perfumería. Villena cuenta que ha trabajado cerca de 30 años en Errázuriz.
“Todo ha cambiado de manera radical. Antes bajaba mucha gente del campo, pero ahora eso casi no se ve. Acá siempre ha habido muchos bares, pero ahora hay más. Si los cuentas, puedes encontrar fácil más de 50 en la calle”, afirma el comerciante.
Villena relata que hay mucha gente en estado de ebriedad en el sector, pero que ello no afecta la seguridad. “Uno tiene que ser firme con los que piden plata y no darles. Con los ‘borrachitos’ es otro caso. Yo le apliqué una vez terapia ‘de shock’ a uno que entró odioso al local: consiste en agarrarlos al tiro y echarlos con una buena patada en el trasero. De ahí que no vienen más por acá. Parece que corrieron la voz”, dice Villena entre risas.
Inés Miranda es dueña de ‘El 587’. En el local que ella misma atiende se puede encontrar una gran variedad de artículos: artículos de cocina, de aseo, ferretería, adornos e incluso línea blanca: “Este refrigerador lo vendo, es de los buenos, marca Frigider. Lo utilizaba cuando acá funcionaba el café Sirian Express, entre 1979 y 1988, cuando cambiamos de nombre y rubro de negocio” cuenta.
“Es una lástima ver tanta gente curada en la calle, las autoridades no hacen nada. De a poco va cayendo la cantidad de personas que vienen a comprar a calle Errázuriz. Pero bueno, es lo que hay”, concluye Miranda.

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