Un periodo que puede involucrar mayores consecuencias para su salud, están iniciando los tres dirigentes de la Asociación de Funcionarios Municipales (Asemuchpa); Jorge González, Emilio Aguilar y Juan Úrzua, ya que ayer cumplieron diez días en huelga de hambre. Según antecedentes que le han entregado los médicos, los trabajadores manifestaron que están conscientes de que pueden surgir complicaciones, pues el cuerpo comenzará a sentir más notoriamente la falta de alimentos.Cada día acude a la sede de los Estibadores un médico de la Mutual de Seguridad, quien les controla los signos vitales y mantiene un seguimiento de la reacción que presenta cada uno, pues cada organismo es diferente y pueden surgir síntomas distintos frente a la falta de alimentación.
Aunque aseguran que se mantienen “bien”, los trabajadores están sintiendo la falta de calorías, pues la fatiga al realizar cualquier esfuerzo es notoria. Esto, aparte de los mareos y de la poca fuerza que sienten para realizar actividades, por muy simples que sean. Sin embargo, insisten en que no depondrán su movilización.
La técnico en enfermería y dirigenta, Julia Gallardo, también ha monitoreado la salud de los trabajadores y afirmó que si bien se han “mantenido dentro de los parámetros normales”, después de una semana sin comer, “puede haber más riesgo. Cada día que pasa se puede generar alguna situación más riesgosa”, aseguró.
Gallardo aseveró que González ha sufrido crisis hipertensiva, como síntoma más delicado entre los tres huelguistas, no obstante, “se encuentran con buen ánimo y bien hidratados, lo que es muy importante”, agregó la técnico en enfermería.
El nutricionista Francisco Coro explicó que una persona que no consuma alimentos en un plazo de diez días y se mantenga en esa situación, registrará una “pérdida de la masa muscular por depleción proteica. Al no haber glucosa, “se comienza a “desarmar la masa muscular” para obtener energía a partir de éstos. El proceso libera una parte de la proteína que a largo plazo puede producir daño al ser humano”, explicó.
A su vez, con la pérdida de proteína disminuyen los niveles del aminoácido Glutamina, lo que resiente el sistema inmune de las personas y sus defensas. Finalmente, “comienzan a aparecer alteraciones en el cerebro, riñón y corazón, principalmente por el desbalance de electrolitos, y por exceso de toxinas producto de la degradación de la masa muscular”, detalló el profesional. Con el paso de los días se produce más daño interno en este sentido y mayor pérdida de musculatura.
