Por el primer delito, Carlos Sebastián Leiva Yáñez fue sentenciado a 541 días de presidio y por el segundo hecho, el más grave, a dos años de presidio.
El fiscal Eugenio Campos solicitó que no se le concedieran beneficios al condenado y que las penas las cumpla con cárcel efectiva.
Uno de los argumentos esgrimidos fue que se negó a ser evaluado para la elaboración del informe presentencial a cargo del consejo técnico de Gendarmería.
Además aludió a “la gravedad del delito” y “al daño causado”.
No obstante, el juez Juan Villa rechazó la solicitud de la fiscalía y accedió a lo planteado por el abogado defensor, Ramón Bórquez, y resolvió otorgarle la libertad vigilada, creyendo factible que se puede readaptar y resocializar.
El magistrado estimó prudente concederle una nueva oportunidad a Leiva Yáñez, “más cuando ha manifestado su intención de enmendar rumbo y aceptar la ayuda profesional para apartarse a los factores de riesgo que lo desviaron hacia el delito, sobre todo la ingesta alcohólica”.
Los hechos, validados por el acusado al aceptarlos en el procedimiento abreviado (porque rechazó ir a juicio), ocurrieron la madrugada del 17 de mayo pasado, cuando Carlos Leiva ingresa a la fuerza a un vehículo particular, Chevrolet Corsa, año 2010, el cual se encontraba estacionado en Avenida Costanera, al llegar a calle Pedro Montt.
Desde el interior sustrajo varias especies del dueño del vehículo, el que seguidamente incendió, resultando completamente dañado.
Las pérdidas fueron totales, avaluadas en tres millones y medio de pesos.
Cuando llegó Carabineros, a unos 10 metros aproximadamente del incendio, encontraron a un sujeto ebrio, con manchas negras en sus manos, y al someterlo al control de identidad le encontraron en su poder varias especies, las cuales fueron reconocidas por el dueño del vehículo siniestrado, Francisco Antonio Cayul, quien esa madrugada había dejado estacionado su vehículo cerca del Hotel Casino Dreams, donde iba a realizar trabajos de audio para un evento musical, en la presentación del ex vocalista de Toto.
“En esos momentos un compañero de trabajo, que se había retirado antes que yo, me avisó que mi vehículo estaba incendiado, de lo cual me percaté cuando llegué al lugar. Se encontraba completamente quemado y me descontrolé, ya que este móvil lo adquirí con mucho esfuerzo. Soy estudiante y es mi herramienta de trabajo”, declaró en esa ocasión.
