
Por más que pretendan aparecer como independientes algunos periodistas de medios de comunicación, es obvio que alguna influencia, explícita o implícita ocurre entre ellos y los dueños de esos medios. En estos movimientos sociales de fin de año, en que se trata de enmendar la plana salarial para el año siguiente, a través de huelgas o paros y con una elección presidencial y parlamentaria de por medio, lo podemos apreciar en forma patética. El Gobierno por su parte, tratando de escabullir su responsabilidad en la mano dura para fijar los reajustes, guardándose el dinero de todos para salvar a bancos e instituciones financieras, pero jamás a quienes deben tener como norma “apretarse el cinturón”, ahora no sólo durante el período de las “vacas flacas” sino también de las “gordas”, es decir, todo el tiempo. Entonces quienes salen a la calle a reportar y recoger opiniones de lo que ocurre, le dan el sesgo correspondiente de acuerdo a si el medio es de empresarios o del Estado (léase gobierno de turno); entonces resulta vergonzoso como esos periodistas se esmeran en desprestigiar el movimiento, en demostrar lo malvados que son los funcionarios, trátese de la salud, educación, registro civil, en fin, de todos los servicios, porque estaban parados todos los servicios públicos o fiscales. Lo más patético resulta lo de la educación y su deuda histórica. Como desvirtuarla si ya fue reconocida de “chincol a jote”, como hacerla aparecer de un día para otro como algo que jamás existió; o que si existió, prescribió, pero que prescribió porque nunca se pagó. Como aún siguen “parados” les hacen un seguimiento hasta a los pequeños que asisten al jardín infantil, azuzando a sus madres contra su propio pueblo que sólo reclama por salarios justos, que se fijan de acuerdo al IPC, cifras “manejables” a todas luces, para que siempre se beneficien los empresarios, jamás la gente, porque si vemos las ganancias de fin de año de bancos y empresas, ni siquiera durante las tan cacareadas crisis resultan perdedores; ¿cómo puede ocurrir ese milagro? Esta bien terminar el período presidencial con la simpatía de la gente, pero a la distancia y a costa de las gallinas de más abajo, no lo estimo correcto; dicen que por la boca muere el pez , al parecer, esta no ha sido la excepción en Corea.