
En el texto, se establece un estudio sobre la integración, analizando puntos críticos del tema tales como recursos, acceso, permanencia, logro académico, resultados e impacto que, en su conjunto, concluyen que “no existe equidad universitaria”.
En su introducción, la publicación señala que las nuevas generaciones incluyen jóvenes provenientes de sectores sociales y económicos más vulnerables. Dicho grupo se caracteriza por su escaso capital cultural e insuficiente formación en enseñanza media, condiciones diferentes a aquellos más acomodados”.
Asimismo, se indica que para superar esa realidad, existen importantes esfuerzos en apoyo financiero para los estudiantes de los quintiles de menores recursos. Sin embargo, no ha predominado desde la función docente un contrapeso adecuado para equilibrar las diferencias.