
Así lo dio a conocer la matrona encargada de dicha unidad, Alejandra Fuentealba Klenner, información que fue corroborada por la matrona asesora de la Subdirección de Gestión Asistencial del Servicio de Salud Magallanes, Karen Pereira.
Sin embargo, saber con exactitud qué porcentaje de esta cifra se dedican al comercio sexual y, además, a qué porcentaje de la población total que se dedica a esta actividad corresponde dicha cifra, es más difícil aún -sólo se tratan de estimaciones-, por cuanto éste puede ser ejercido no sólo por contacto personal, si no, también telefónico o por internet, en muchos casos.
Por otro lado, muchas mujeres ejercen el comercio sexual en forma oculta, muchas de ellas menores de edad, lo que dificulta todavía más dimensionar, a través de cifras concretas, el número total de trabajadoras sexuales en Magallanes.
Así lo explicó Susan Mayor Vivar, asistente social de la Unidad de Salud Sexual de la Secretaría Regional Ministerial de Salud.
“En Chile no existe una ley específica que regule el comercio sexual (...). Bajo este punto de vista, es posible señalar que no existe un registro que regule cuántas personas ejercen voluntariamente el comercio sexual, ya que éste se puede dar de distintas formas, como son el comercio sexual callejero, vía telefónica, etcétera. Por otra parte, se señala por reglamento que la asistencia al control en salud sexual es voluntaria. Tampoco las estadísticas de la atención constituyen un registro o estadísticas totales de personas que ejercen el comercio sexual”, explicó la profesional.
Aún más precisa fue Alejandra Fuentealba, pues indicó que de las 530 personas que asisten periódicamente a los controles a la Unidad de ETS del Hospital Regional “no todas ejercen el comercio sexual”.
Asimismo, la profesional aclaró que hoy en día no existe un carné de sanidad, sino, sólo un carné de asistencia.
Fuentealba agregó, finalmente, que alrededor del 50% de las mujeres que asisten a controles son extranjeras, provenientes principalmente de República Dominicana y Colombia, a diferencia de hace diez años atrás, cuando provenían mayoritariamente de Argentina.
Al respecto, Mayor enfatizó que no todas las extranjeras que residen o llegan a Punta Arenas son trabajadoras sexuales.