Además de los antecedentes que se les solicitó a las personas para acceder al empleo de conductores de los buses amarillos, los interesados debieron superar una prueba sicológica, etapa que dejó a la gran mayoría fuera del proceso.Según lo explicaron los mismos choferes seleccionados, el examen consistió en una entrevista personal con el sicólogo responsable del proceso, quien les hizo preguntas sobre sus características personales.
Posteriormente, el profesional aplicó el test de Rorschach, que consiste en describir lo observado en una lámina que está pintada sin formas concretas aparentes.
A esto, se le sumó el examen escrito, el que ubicaba a los choferes en ciertas situaciones de las cuales ellos debían manifestar su reacción como, por ejemplo, en un choque o en situaciones de emergencia.
En tanto, en la Contraloría Regional se encuentran los contratos de trabajo que se les realizarán a los conductores de los buses amarillos, puesto que la entidad debe fiscalizar que se ajusten a la ley.
