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Columna de Opinión

Integración o segregación

columnistas
19/11/2020 a las 11:47
Ignacio Ortiz
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ALFONSO CAMPOS, ABOGADO

Un hecho gravísimo con consecuencias nefastas para el futuro de nuestra integridad nacional es la creación de escaños especiales para los llamados pueblos originarios, los cuales se elegirían segregados del resto los chilenos. La comisión de Constitución del Senado aprobó crear 24 cupos adicionales en la convención constituyente, incluyendo entre ellos a 9 de grupos de muy poca población y para su elección puede participar cualquiera que se autoidentifique. Es muy preocupante saber que los senadores de oposición sean capaces de violar tantas disposiciones constitucionales en un solo acto. Pero lo más sorprendente son los argumentos que dan para justificarse. El más peligroso ha sido el que ha dado el Senador Huenchumilla al decir que los requisitos que pone la Constitución son respecto al trato del Estado con sus ciudadanos y en este caso estaríamos hablando de relaciones entre dos naciones. Llama la atención que el señor Huenchumilla, que ha sido subsecretario, ministro, alcalde, intendente, diputado y senador, no se sienta ciudadano sino extranjero discriminado en la nación que ha ocupado todos los cargos posibles.
Pero lo más grave no está ahí, ya que siendo el presidente constituyente le bastaría ejercer su derecho a veto para alejar el peligro, pero el problema es que el gobierno también acepta la idea de escaños segregados. El ministro Cristián Monckeberg declara: “Estamos entusiastamente decididos para que dentro de los 155 miembros de la convención existan escaños reservados para los pueblos originarios”. De acuerdo a El Mercurio, el proyecto del gobierno consistiría en dar siete escaños a los mapuches, 2 a los aymaras y seis a otros en que habría uno para los yaganes y alacalufes, y para eso se les disminuiría los escaños a los ciertos distritos ente ellos los de las regiones extremas.
Esto significa en Magallanes que en vez de los tres cupos que se tienen se reducirían a dos y las personas con apellido mapuche hüilliche tendrían que participar junto a otras regiones con las cuales no tienen ningún vínculo. Y habría un cupo para yaganes y alacalufes, pero como tal, como señalé en un artículo anterior, la mayoría de los que se autoidentifican con esta etnia se encuentran en la capital. La pregunta es si los parlamentarios de la región están dispuestos que la región pierda un cupo en favor de políticos autoidentificados como pueblos originarios.
La gran mentira con que parten los escaños reservados es que un 12% de la población pertenece a una cultura totalmente distinta del resto de los chilenos, basado en la cantidad que en el censo 2017 se identificó con una de ellas. Pero esta cifra difiere totalmente del seis por ciento que es reconocido por la CONADI (principalmente por tener algún apellido), al cuatro por ciento que en censo del 2002 se declaró pertenecer a una etnia y con el dos por ciento que habla un idioma de pueblo originario.  
Frente a la segregación lo que hay que propugnar es la integración. Por el lado de los escaños reservados la gente con apellido indígena jamás va a tener la posibilidad de acceder a altos a cargos, como si lo pudo hacer el señor Huenchumilla.

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