Cuando hablamos de las AFP y la necesidad de reformar el actual sistema que entrega exiguas pensiones a los trabajadores del país, comienzo diciendo que no soy partidario de crear una nueva institucionalidad, no es, a mi juicio, necesario que se nacionalicen los fondos que nos quedan en nuestra cuenta de capitalización individual. ¿Qué se hace para no seguir manteniendo esta estructura financiera y que se generen los cambios en el modelo?
Primero, hay que dar señales concretas de tener la voluntad política, en el caso de los parlamentarios, de querer avanzar y arreglar lo que echamos a perder. No podemos seguir esperando cambios que no llegan, pese a ser urgentes, y tampoco avalar que la discusión en torno a la reforma al sistema de pensiones siga entrampada, sin que aparezca luz verde en el debate. En las AFP el dinero era de los trabajadores, pero la riqueza sigue siendo de las administradoras y, ahí está el problema.
En el Gobierno de Ricardo Lagos, usted recordará que nos dijeron que con los multifondos, el interés que podíamos ganar iba a ser mucho más alto, pero, en ese momento, también nos endosaron las pérdidas de las AFP. Y, como resultado, varias de las administradoras quebraron, porque tenían que garantizar, de cierta forma, una rentabilidad y no lo consiguieron.
Hoy, eso no existe y, al final de cuentas, somos nosotros mismos los responsables si ganamos o perdemos ahorros, porque elegimos el Fondo en el que queremos estar y el problema, el gran dolor de cabeza es que casi todos están perdiendo plata.
Hay que lograr que las AFP garanticen la rentabilidad, según la tasa de interés promedio y nos olvidamos de los multifondos. Además, se requiere que la expectativa de vida que las aseguradoras calculan en los 100 años de cada chileno, baje a los 80, porque ése es el promedio de vida de la población y en un porcentaje importante.
Para que usted sepa, el promedio de la rentabilidad de los depósitos a largo plazo, en Chile, fluctúa en el 3% y, entonces, como administradoras no nos podrían dar una rentabilidad mensual menor a esa cifra. Ahí está la garantía de este nuevo modelo.
No podemos olvidar que las AFP reciben el 3% del costo de administración de todos los chilenos. Si se deja un solo Fondo, tendrían que asumir el riesgo de invertir mal y, por lo tanto, estarían obligadas a reponer el dinero para mantener la rentabilidad de los chilenos.
Sin duda, esta propuesta es beneficiosa para todos nosotros quienes tenemos nuestras cuentas de capitalización personal. De seguro, a las AFP no les agrada tener que reembolsar de su propio bolsillo, pero este cambio en el modelo se hace imprescindible.