Una familia proveniente de Mendoza, Argentina, compuesta por los padres, dos niñas menores de edad y un joven de 20 años, llegó a Punta Arenas en busca de un nuevo comienzo, luego de enfrentar una tragedia que marcó sus vidas: un incendio destruyó por completo su vivienda en su lugar de origen.
El siniestro afectó la precaria casa de madera en la que residían, dejándolos sin pertenencias ni un lugar donde vivir. Tras el incendio, la familia se trasladó a Río Gallegos, donde permanecieron durante cuatro meses, principalmente debido a dificultades con la documentación de las menores, lo que les impidió continuar su viaje.
El jefe de hogar, Gerardo Olguín, relató la compleja situación que atravesaron y explicó que fue en ese período cuando les informaron que en Punta Arenas podrían recibir ayuda para comenzar nuevamente.
“Nos dijeron que acá nos podían ayudar, así que vinimos buscando un nuevo comienzo”, señaló.
Pese a las dificultades, la familia se muestra decidida a salir adelante. Gerardo cuenta con experiencia en soldadura, albañilería y electricidad, oficios que espera poner al servicio de la comunidad local.
“Venimos a buscar trabajo y que nos ayuden para empezar”, expresó.
Las hijas menores de edad se encontraban asistiendo a la escuela antes de iniciar el viaje y actualmente están de vacaciones. La familia aseguró que no tiene intenciones de regresar a Mendoza, apostando a establecerse definitivamente en la región si logran acceder a empleo y vivienda.
La historia de esta familia refleja una realidad de lucha, resiliencia y esperanza, donde el principal anhelo es reconstruir sus vidas y asegurar un futuro digno para sus hijos en el extremo sur del país.
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