Tras varios días de búsqueda de oportunidades en la capital regional, la familia Olguín, de nacionalidad argentina, debió abandonar su proyecto de radicarse en Punta Arenas. El grupo, integrado por los padres, dos menores de edad y un joven de 20 años, regresó hacia Río Gallegos luego de no lograr encontrar empleo ni las condiciones mínimas de habitabilidad.
La historia de la familia está marcada por la tragedia. Antes de cruzar la frontera, permanecieron cuatro meses en situación de calle en Mendoza luego de que un incendio destruyera completamente su vivienda. Motivados por la esperanza de una vida mejor, iniciaron el viaje hacia Magallanes, realizando gran parte del trayecto a pie hasta que un conductor particular les facilitó el traslado a la ciudad.
Apoyo ciudadano
Pese a que las expectativas laborales no se cumplieron, la familia destacó el rol de la comunidad local. A través de aportes voluntarios de particulares, los Olguín lograron reunir el dinero necesario para costear su alimentación y la compra de los pasajes de retorno.
Natacha Juri, madre del grupo familiar, confirmó que gracias a este apoyo pudieron concretar el viaje de regreso a las 15:00 horas del pasado miércoles, llegando a territorio argentino durante la noche. El caso expone la vulnerabilidad extrema que enfrentan las familias migrantes que han perdido su patrimonio y la importancia de la solidaridad civil frente a situaciones de emergencia social.