Fundada el 14 de enero de 1981 por Dagoberto Maldonado, la Panadería Jacqueline alcanzó este miércoles un hito significativo: 45 años de funcionamiento continuo en la ciudad de Punta Arenas. Lo que comenzó como un modesto proyecto personal en un espacio reducido, se ha transformado hoy en una consolidada empresa familiar que cuenta con dos sucursales activas.
El nombre del establecimiento, elegido en honor a la hija del fundador, se ha convertido en un referente de la memoria colectiva del barrio. Durante sus primeras décadas, el negocio destacó por su capacidad logística, proveyendo diariamente a instituciones como el antiguo Hospital Regional y diversas empresas de servicios, consolidando una operación que iniciaba en la madrugada para cumplir con el abastecimiento local.
Cercanía y tradición familiar
A partir de la década de los 90, la incorporación de Julio Muñoz, yerno del fundador, permitió la expansión del negocio sin perder su identidad. Actualmente, la panadería es reconocida por productos clásicos como sus hallullas y empanadas dulces, elaborados por un equipo humano con años de trayectoria en el local, lo que refuerza el ambiente de confianza que perciben los clientes.
El aniversario fue conmemorado de manera sencilla mediante un cóctel ofrecido por su propio dueño a los vecinos del sector. Este gesto simboliza el espíritu del comercio de barrio que la Panadería Jacqueline ha mantenido desde su apertura: una mezcla de esfuerzo familiar, calidad en el producto y un vínculo cercano con la comunidad de Magallanes.