La gestión de los residuos sólidos en Punta Arenas ha entrado en una fase crítica de definiciones. El alcalde Claudio Radonich encabezó una inspección al vertedero municipal junto a concejales y representantes de la Subdere, Salud y Medio Ambiente, con un mensaje claro: la inacción regional está castigando el bolsillo de los puntarenenses.
Según la autoridad comunal, el vertedero no está colapsado hoy, pero su capacidad es limitada. La falta de un proyecto de relleno sanitario moderno obliga al municipio a realizar inversiones de "parche" de alto costo para mantener la operatividad, gastos que terminan siendo traspasados a la comunidad a través de las tarifas de aseo.
El jefe comunal fue enfático en señalar que el retraso de años en la implementación de una solución definitiva ha generado una "mochila" financiera que la municipalidad ya no puede sostener sola sin afectar a los contribuyentes.
Impacto en el bolsillo: "Mientras más gasto tenga el sistema, más pagan los vecinos. Y eso no es justo", afirmó Radonich, advirtiendo que los derechos de aseo podrían subir si no hay un subsidio o una obra estructural pronta.
Vida útil al límite: Cada año que pasa sin el nuevo relleno, la operatividad del vertedero actual se vuelve más compleja y costosa técnicamente.
Falta de prioridad: El alcalde cuestionó la claridad en los plazos del Gobierno Regional (GORE), exigiendo que el tema sea tratado como una prioridad de salud pública y no solo administrativa.
Durante la visita, los representantes de Salud y Medio Ambiente evaluaron las condiciones actuales del recinto para asegurar que se cumplan las normativas mínimas mientras se espera la solución mayor. Por su parte, el municipio reiteró que ha cumplido con entregar los antecedentes técnicos, pero que la ejecución de un relleno sanitario —que requiere una inversión multimillonaria— depende de la voluntad política y financiera del nivel regional y central.
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