El Faro San Isidro no es solo una torre de concreto; es un sobreviviente del implacable clima patagónico. Inaugurado el 15 de julio de 1904, fue proyectado por el ingeniero escocés George Slight, el mismo que dio vida a otras estructuras icónicas como el Faro Evangelistas. Su construcción, realizada con ladrillos y concreto entre 1903 y 1904, respondió a la urgente necesidad de guiar a los buques que se aventuraban por las peligrosas aguas del sur de Chile antes de la apertura del Canal de Panamá.
Tras décadas de servicio operativo, donde el farero y su familia vivían en aislamiento absoluto manteniendo la luz encendida, el avance tecnológico automatizó la navegación. Sin embargo, su valor arquitectónico y cultural le valió ser declarado Monumento Histórico Nacional en 2009 (Decreto Nº 199).
Hoy, el recinto alberga un Centro de Interpretación, donde los visitantes pueden aprender sobre:
Historia de la Construcción: Los desafíos logísticos de levantar una torre en el confín del mundo a principios del siglo XX.
Cultura de Faros: La solitaria y heroica vida de los guardianes del mar.
Biodiversidad: Información sobre los delfines australes y lobos marinos que frecuentan sus costas.
Llegar al Faro San Isidro es uno de los panoramas más populares para los habitantes de Punta Arenas y turistas que buscan contacto directo con la naturaleza salvaje.
El Recorrido: El sendero bordea la costa del Estrecho de Magallanes, alternando playas de piedras con tramos de bosque nativo de coihues y canelos.
Distancia: Aproximadamente 8 a 10 kilómetros (ida y vuelta).
Tiempo estimado: Entre 4 y 7 horas, dependiendo de las paradas y el viento.
Dificultad: Baja a moderada (terreno irregular en la playa).
Vistas: En días despejados, se puede apreciar la majestuosa Cordillera Darwin y, con suerte, el paso de ballenas jorobadas durante la temporada.