La emergencia por incendios forestales que afecta a las regiones de Ñuble y Biobío continúa dejando un escenario de profunda devastación. Así lo relató a Pingüino Multimedia el periodista magallánico Luis Saldivia, residente en Tomé, quien ha sido testigo directo del avance del fuego en diversas localidades del borde costero del Biobío.
“El nivel de destrucción no tiene paradigma. La imagen que queda es la de un campo de guerra”, afirmó, al describir la situación en sectores como Punta de Parra y Lirquén, esta última una zona portuaria estratégica de la región, donde múltiples viviendas y estructuras resultaron destruidas.
Saldivia explicó que su propio sector, Bellavista de Tomé, estuvo a escasos metros de ser alcanzado por las llamas, lo que dejó a numerosas familias sin suministro eléctrico ni comunicaciones durante varios días. Pese a ello, destacó el trabajo ininterrumpido de Bomberos y CONAF, quienes han combatido la emergencia día y noche en condiciones extremas.
Asimismo, advirtió que la magnitud real de la catástrofe aún no logra dimensionarse por completo. Si bien el Gobierno confirmó 20 personas fallecidas, continúan las labores de búsqueda de posibles víctimas en sectores de difícil acceso. Paralelamente, vecinos, centros educativos y comunidades organizadas se han movilizado para asistir a familias que lo perdieron todo, incluidos niños que quedaron sin ropa, útiles escolares ni documentación.
Finalmente, el periodista alertó sobre el impacto social que se proyecta en las próximas semanas, especialmente en el ámbito educativo, llamando a mantener la solidaridad más allá de la emergencia inmediata. “Después de las primeras semanas, la ayuda no puede desaparecer”, concluyó.