La Región de Magallanes enfrenta el desafío constante de la dependencia de productos provenientes del norte del país. Para revertir esta tendencia, INIA Kampenaike ha desplegado un programa de "Transferencia y Sostenibilidad" que hoy muestra sus frutos más importantes: cinco hectáreas de semilleros certificados con una proyección de cosecha superior a las 100 toneladas.
Semillas certificadas para 500 productores
El impacto social de este proyecto es masivo. A partir de septiembre de 2026, las semillas cosechadas serán entregadas a cerca de 500 pequeños agricultores de Punta Arenas y Puerto Natales. Esto permitirá establecer más de 20 hectáreas de cultivo, las cuales se estima generarán una producción anual de 500 toneladas de papas destinadas directamente al consumo regional.
Innovación y valor agregado: Chips de descarte
Un punto destacado de la jornada fue la degustación de prototipos de papas chips. Esta línea de investigación, liderada por la investigadora Carolla Martínez, busca aprovechar las papas de "descarte" (aquellas que por tamaño o forma no entran al mercado tradicional) para convertirlas en un subproducto comercial. "Buscamos reducir pérdidas productivas y abrir nuevas oportunidades comerciales para los pequeños productores", explicó Martínez.
Desafíos hídricos y seguridad alimentaria
La directora regional de INIA, Claudia McLeod, enfatizó que la investigación también se centra en la resiliencia climática, evaluando variedades más resistentes al déficit hídrico y aplicando tecnologías de riego tecnificado.
Por su parte, el director nacional de INIA, Carlos Furche, entregó una cifra reveladora: actualmente, cerca del 20% de las papas consumidas en Magallanes ya son de producción local. Este proyecto apunta a incrementar significativamente ese porcentaje, demostrando que la innovación aplicada en zonas extremas es el motor principal para fortalecer la seguridad alimentaria frente a la crisis climática y logística global.