La polémica surgió a raíz de un informe que señalaba que el terminal aéreo de Punta Arenas no ha logrado reactivar las cifras de tráfico necesarias para exigir contractualmente su ampliación. Según el modelo de negocios de la concesión, existen tres condiciones o "gatillos" para iniciar las obras:
Tráfico: Alcanzar los 600.000 pasajeros embarcados en un año calendario.
Ingresos: Superar el 60% de los ingresos ofertados por la concesionaria.
Tiempo: Que transcurran 240 meses (20 años) desde el inicio del contrato, lo que situaría el plazo máximo en marzo de 2041.
La postura oficial del MOP
Frente a la preocupación de la comunidad y los gremios locales, el seremi de Obras Públicas, Alejandro Marusic, fue enfático en señalar que el año 2041 es solo el escenario de "última instancia". "La publicación recoge especulaciones de fuentes de la industria. Se plantea como un hecho que no se cumplirán los 600.000 pasajeros, pero eso podría ocurrir perfectamente el próximo año", afirmó la autoridad.
Marusic explicó que, una vez alcanzado el piso de pasajeros, se gatilla de inmediato la ingeniería de detalle y la posterior ejecución de las obras, sin necesidad de esperar el cumplimiento de las dos décadas de concesión.
Proyecciones de crecimiento
El plan maestro del aeropuerto proyecta un crecimiento ambicioso, pasando de los 700.000 pasajeros totales (embarcados y desembarcados) registrados en 2024 a 1,8 millones hacia el año 2053, con una tasa de expansión anual del 3,4%.
Si bien el escenario post-pandemia ralentizó el cumplimiento de las metas, el dinamismo del turismo antártico y el auge de las energías limpias en Magallanes podrían acelerar el cumplimiento de los indicadores de tráfico mucho antes de lo previsto por los analistas financieros, asegurando una infraestructura acorde al desarrollo estratégico de la zona más austral de Chile.