Testigo clave del caso Harex dice que ministro en visita llega tarde

General
30/04/2011 a las 16:00
Un testigo clave de la última noche en que Ricardo Harex fue visto con vida es Eduardo Mercado Alvarado. Durante tres años fueron muy buenos amigos. Ambos jugaban en la selección de hándbol y estudiaban en el Liceo Salesiano San José, en igual nivel, pero en distinto curso. Harex iba en el 4º Cádiz y Mercado en el 4º Meltzer. Ahora que la Corte Suprema ordenó designar un ministro en visita, y el caso Harex vuelve a tomar fuerza, Eduardo Mercado habló con Diario El Pingüino y revivió los últimos momentos que pasó con Ricardo, esa fatídica noche del 19 de octubre de 2001.
A su juicio, “el ministro en visita llegó muy tarde”. No entiende que hayan tenido que pasar 10 años y por eso piensa que no va a servir de mucho. “Lo ideal hubiese sido dentro de los primeros dos o tres meses, porque esa noche habíamos como 70 personas en el quincho, y apenas entrevistaron a unas cuantas y siempre éramos los mismos. Cada vez que veníamos de vacaciones y cambiaban las jefaturas en la policía, repetían los interrogatorios”.
La última noche
Sobre lo que pasó ese 19 de octubre, Mercado recordó que un amigo, ex alumno de San José y jugador de hándbol, estaba de cumpleaños y lo celebró en un quincho del barrio Croata, en calle Caupolicán. Llegaron unos 70 invitados, jóvenes de distintos colegios, pero del San José eran unos 15. “Estuvimos pasándolo bien hasta como las tres o tres y media de la madrugada. Las últimas palabras que cruce con Ricardo fue cuando me pidió que le pasara su parka, porque se iba, y nos despedimos”.
- ¿Cómo lo vio en ese momento?
“Estaba un poco mareado, pero no se andaba cayendo. Recuerdo que él (Harex) antes había salido pero volvió al quincho porque pasó una patrulla de Carabineros y toda la gente que estaba afuera, supuestamente haciendo desorden, se entró. Luego pasaron unos 20 a 30 minutos y Ricardo se fue, para nunca más aparecer”.
- ¿Alguien lo acompañó?
“Salió solo. Y si pudiéramos volver el mundo atrás téngalo por seguro que lo habríamos acompañado. Él no pidió taxi, solamente dijo ‘me voy’ y partió solo”.
- ¿Y esa versión de que fue visto en el Esso Market de Diagonal Don Bosco?
“Eso es una tontera. Lo que pasa es que él estuvo tres semanas antes en ese lugar y después, la persona que supuestamente lo habría visto, lo desmintió porque reconoció que fue un error. Además, para qué iba a comprar algo para comer si en el quincho había de todo. Nosotros siempre dijimos que nunca estuvo en el servicentro”.
- Después de tantos años, ¿tiene alguna hipótesis de lo ocurrido con Ricardo?
“Una de las posibilidades es que algo le haya sucedido en el trayecto desde el quincho a su casa. Pero si fue así no es algo que haya hecho cualquier persona, porque no se encontró ninguna huella de sangre ni otro vestigio. Acá (en Punta Arenas) generalmente la gente te asalta, te roba o te pega, pero no se ven casos de secuestro o que te puedan enterrar. Mire que hasta los días de hoy nunca se ha encontrado nada. Si alguien le hizo algo no fue cualquier persona. La segunda hipótesis es que dentro de su estado de intemperancia haya caminado a la costanera y cayó al agua y se lo llevó el mar, porque el quincho está cerca de la playa”.
-¿Ricardo les comentó algo, o ustedes percibieron que estuviera pasando por un mal momento?
“Nunca manifestó nada extraño ni lo vimos molesto. Dramas tenía, pero nunca para tratar de matarse”.
- ¿En qué momento se entera de lo de Ricardo?
“Al otro día, como a las 11 de la mañana me llamó un amigo diciéndome que la mamá de Harex lo andaba buscando, porque no había llegado a la casa, algo inusual en él. Después, cuando eran las tres de la tarde, olfateamos que algo andaba mal. Enseguida lo comenzamos a buscar. Volvimos al quincho y después, desde Zona Franca al sur, recorrimos toda la costanera. La fiesta fue el viernes y el sábado en la noche ya estábamos todos con miedo porque percibíamos algo malo. No parecía bueno lo que venía”.
En seis meses se cumplen diez años de la desaparición de Ricardo Harex, quien hoy tendría 27 años. Legalmente prescribirían las responsabilidades penales.
Según Eduardo Mercado, “esto puede ser bueno para que quien sepa algo lo diga. Ahora, si queremos buscar justicia estamos mal, pero si queremos saber la verdad estamos bien”, pensando en que la persona que sepa la verdad confiese sabiendo que judicialmente no tendrá castigo.
Y así los padres de Ricardo, Sergio y Margot, puedan de una vez por todas conseguir la paz y tranquilidad que tanto necesitan. A ellos les quitaron lo más preciado y querido de un progenitor. Por eso tienen derecho a conocer el paradero de Ricardo.
Paradójicamente, en esa época Ricardo Harex estaba postulando a la Policía de Investigaciones (PDI), se preparaba para rendir los exámenes físicos. Y como segunda opción tenía pensado estudiar ingeniería.
“Estamos a seis meses de los diez años. Cada vez que nos juntamos sale el tema. Todos los que estuvimos ahí estamos en jaque, porque nadie tiene una pista concreta. Tampoco a nadie de la fiesta le comentó alguna intención de ir a otro lado que no fuera su casa”, termina diciendo Mercado.

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